Conocer las oportunidades significa comprender también sus limitaciones.
Desarrollar operaciones inmobiliarias en un archipiélago requiere una lectura que integre territorio, logística, viabilidad, infraestructuras, autorizaciones y condiciones específicas de cada proyecto.
La distancia es un factor de diseño.
El aprovisionamiento depende en gran parte del transporte marítimo y aéreo. Materiales, componentes y suministros requieren planificación anticipada, y la disponibilidad local varía notablemente de isla a isla.
Cada operación integra desde el inicio los tiempos y costos de la logística insular, tratándolos como una variable estructural del proyecto y no como un imprevisto.
Cada operación requiere una verificación específica.
Titularidad, urbanismo, edificabilidad, autorizaciones, accesos y servicios se verifican en cada activo mediante un análisis documental y técnico dedicado.
La due diligence no es una formalidad inicial, sino el supuesto que determina si, cómo y bajo qué condiciones una operación puede avanzar.
Control de tiempos, costos y responsabilidades.
La realización integra empresas, materiales e importaciones en un proceso que privilegia progresivamente empresas estructuradas, contratos claros y soluciones llave en mano cuando son apropiadas.
Este enfoque permite mayor control de los tiempos, costos y responsabilidades a lo largo de todo el ciclo, incluida la futura manutención del activo.
Un marco sólido, para leer con mesura.
Los datos macroeconómicos y turísticos no constituyen una previsión del desempeño de una operación inmobiliaria específica.
Cinco familias de riesgo.
Seleccionar antes de desarrollar.
El foco es la evaluación territorial de la operación: cada activo se analiza en su contexto real antes de cualquier decisión de desarrollo.
Cada isla requiere una lectura específica.
Por eso MGM evalúa las oportunidades a través del contexto real del activo y no basándose en una lectura uniforme del mercado caboverdiano.

